lunes, 2 de julio de 2007

Misión de Escribir

Maestro Arturo

Os había prometido que vendría, soy el sublime Arturo, Arthurus. Os felicito por vuestro gran fervor, y hay que despertar el gran Amor y la gran Presencia. Seguid siempre sinceros, únicos en la unicidad. ¡A duros serán los tiempos para aquellos que quieren ignorar la Presencia de Dios!, la unicidad de sus almas en Dios.

Por más joven que sea un caballero, una dama, una criatura, no debe ignorar la verdadera presencia del Único, del Irrepetible, del Respetuoso, del Majestuoso, de Aquel al que todos debemos llegar, y digo debemos porque aún estando en El, tenemos también la obligación de halar, y de jalar y de halar y llevar a muchos a esta Presencia.

Tenéis aún muchos interrogantes sobre la verdadera historia: quien era Merlín, quien era Arturo, si realmente vivimos encarnados o si solo fuimos naturaleza misteriosa y fantasiosa? Fuimos encarnados, trabajamos en aquellos tiempos arduamente venciendo las dificultades animalescas de los nacidos en la tierra. Merlín y Arturo somos Maestros de otras esferas, llegamos a la tierra a mostrar virtud. La magia que mostró Merlín era la magia de Dios, era mostrar la Luz, era mostrar la Virtud. Hay falencias en la historia, como siempre en la historia de los humanos, se cuenta por fantasía o por mentalismo, pero vosotros la podéis contar de la verdadera fuente, de la Fuente Divina, de esta fuente que vosotros tenéis en este momento.

A todos los Maestros, a todos los seres de Dios nos toca venir a través de mediums, y de mediums que sean leales, fieles, amorosos, sin falsedad, para que las cosas queden bien escritas y se puedan contar a las próximas generaciones como es la realidad.

A Merlín le llaman hechicero, no es hechicero, no es el mago negro. Es aquel que mostró la exuberancia de Dios, la verdadera Luz de Dios, la antorcha divina a unas generaciones incrédulas, a unos seres bardos, rudos, pegados de la tierra y de lo rudimentario de la época. Había que mostrarles. Yo Arturo, el Arthurus Divino, vine a mostrarles a los jefes, a los caudillos, a los lideres, que era con la virtud, que era con alegría, que era con el amor, no solo el amor romancero sino el Amor divino, a dignificar a la mujer, a dignificar al hombre en aquellos reinos, no en la jauría animalesca en que vivía el ser humano.


Estaremos turnándonos y vendremos muchos, a alegrar la historia y empiecen a escribir, ya hay mucho que contar, ya hay mucho que decir. Empiecen, empiecen a contar la historia real.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es necesario invitar a las personas a que lean!!