María Magdalena
Permítenos Padre a nosotros los humanos, a los que hemos pasado a la escala humana, más comprensión, más sumisión, no una sumisión de humildad pordiosera sino el sometimiento a tu Divina Voluntad. Cuando reconocemos que la voluntad es solo una y solo tuya y la unificamos en Ti, llega nuestra liberación.
Pero cuanto tardamos Padre mío, Padre nuestro, Padre eterno, para esa comprensión. Me unifico con todas las almas aquí presentes, con aquellos que parecen ausentes, me unifico hoy y siempre.
María Magdalena
No hay comentarios:
Publicar un comentario