lunes, 12 de enero de 2009

Comprensión y Liberación

María Magdalena                                                                      

Padre mío, Misericordia Divina, Infinita Divinidad, recibe nuestra oración amorosa hoy  y cada hoy. Envíanos Padre  tu fuerza, tu Amor, tu dirección, tus guías, tus Huestes Luminosas. Permítenos estar atentos permanentemente a tu voz, a tu palabra, a tu enseñanza, a tu divina dirección. Todos necesitamos de tu guía amorosa: los seres humanos, los hermanos vegetales, los hermanos animales, los que están en transición, los que están en creación, todos buscando nuestra propia evolución. Aun aquellos que parecen insignificantes, necesitan permanentemente tu auxilio divino.

Permítenos Padre a nosotros los humanos, a los que hemos pasado a la escala humana, más comprensión, más sumisión, no una sumisión de humildad pordiosera sino el sometimiento a tu Divina Voluntad. Cuando reconocemos que la voluntad es solo una y solo tuya y la unificamos en Ti, llega nuestra liberación.

Pero cuanto tardamos Padre mío, Padre nuestro, Padre eterno, para esa comprensión. Me unifico con todas las almas aquí presentes, con aquellos que parecen ausentes, me unifico hoy y siempre.

                                                                                          María Magdalena

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