Madre Divina
De que voy a hablar hoy ? Como aprendizaje permanente y Divino : la gran Humildad que debe cobijar a los verdaderos hijos de la luz, de la verdad, del amor, de la sinceridad. ¡ Oh humildad cuantos seres humanos han logrado la perfección en la humildad y cuantos seres humanos han dañado su salud espiritual por no comprender la verdad en la verdadera humildad !.
Por qué hablo de la Humildad ? Es muy fácil caer en el orgullo espiritual, en el ego espiritual. Muchos de los que militan, muchos de los que están en las filas religiosas, en los monasterios, en los conventos, en las iglesias, no conocen la humildad. La humildad nunca señala, nunca critica, nunca castiga, nunca es hipócrita, nunca quiere persuadir. La humildad es silenciosa, es luminosa, es clara y diáfana, como traspasan los rayos del sol el gran diamante. El gran diamante es el símbolo de la humildad, es tan grandioso, es tan luminoso y está tan escondido, no escondido por vergüenza, por temor, escondido en su gran luminosidad.
Yo como Madre, como seguidora de ese Amado, de ese Humilde, de ese Grande y una Madre generosa, atenta, escuchadora, amiga y cariñosa, de tantos hijos de mi mismo vientre y del vientre de la tierra. Las madres y los padres convencidos de su labor ya han dado el paso en la humildad. Amaos en la humildad, persuadíos de la verdadera espiritualidad en la humildad.
Esta meditación tiene en la verdadera sabiduría la humildad, cuando estéis trabajando en la sabiduría encontrad la verdad de la humildad. Cuando estéis trabajando en el entendimiento encontráis el poder de la humildad. Ampliad vuestros conocimientos prácticos dentro de la misma meditación, llenaos de humildad.
Hay muchos que aparentan ser humildes. Aquel pordiosero que se inclina a buscar la limosna pero dentro esta lleno de rabia, de violencia, de un orgullo que lo domina, ese no es humilde.
Amaos, bendecíos y recibid hoy esta virtud, recibidla, traigo las manos llenas para vosotros, pensad en vosotros, en los vuestros y en la humanidad y llevadla a todos, a todos. Mi Padre os la regala hoy y meditad, meditad. Con vosotros la amada Madre, la misma divina Kali, la misma divina María. Kali y María son las mismas. Kuan Yin es la misma. El Padre me mandó a cubrir la feminidad en el planeta desde la eternidad.
De que voy a hablar hoy ? Como aprendizaje permanente y Divino : la gran Humildad que debe cobijar a los verdaderos hijos de la luz, de la verdad, del amor, de la sinceridad. ¡ Oh humildad cuantos seres humanos han logrado la perfección en la humildad y cuantos seres humanos han dañado su salud espiritual por no comprender la verdad en la verdadera humildad !.
Por qué hablo de la Humildad ? Es muy fácil caer en el orgullo espiritual, en el ego espiritual. Muchos de los que militan, muchos de los que están en las filas religiosas, en los monasterios, en los conventos, en las iglesias, no conocen la humildad. La humildad nunca señala, nunca critica, nunca castiga, nunca es hipócrita, nunca quiere persuadir. La humildad es silenciosa, es luminosa, es clara y diáfana, como traspasan los rayos del sol el gran diamante. El gran diamante es el símbolo de la humildad, es tan grandioso, es tan luminoso y está tan escondido, no escondido por vergüenza, por temor, escondido en su gran luminosidad.
Yo como Madre, como seguidora de ese Amado, de ese Humilde, de ese Grande y una Madre generosa, atenta, escuchadora, amiga y cariñosa, de tantos hijos de mi mismo vientre y del vientre de la tierra. Las madres y los padres convencidos de su labor ya han dado el paso en la humildad. Amaos en la humildad, persuadíos de la verdadera espiritualidad en la humildad.
Esta meditación tiene en la verdadera sabiduría la humildad, cuando estéis trabajando en la sabiduría encontrad la verdad de la humildad. Cuando estéis trabajando en el entendimiento encontráis el poder de la humildad. Ampliad vuestros conocimientos prácticos dentro de la misma meditación, llenaos de humildad.
Hay muchos que aparentan ser humildes. Aquel pordiosero que se inclina a buscar la limosna pero dentro esta lleno de rabia, de violencia, de un orgullo que lo domina, ese no es humilde.
Amaos, bendecíos y recibid hoy esta virtud, recibidla, traigo las manos llenas para vosotros, pensad en vosotros, en los vuestros y en la humanidad y llevadla a todos, a todos. Mi Padre os la regala hoy y meditad, meditad. Con vosotros la amada Madre, la misma divina Kali, la misma divina María. Kali y María son las mismas. Kuan Yin es la misma. El Padre me mandó a cubrir la feminidad en el planeta desde la eternidad.
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