Maestro Arturo
Divino, Santo y Omnipotente y el Único Padre y cada momento que dedicamos a la oración, a la contemplación, a la Divinidad.
Cuando vosotros almas encarnadas dedicáis en oración unos momentos, sentís esa presencia, así como Jesús dijo : “ Cuando dos o tres estéis reunidos en mi nombre, allí estaré yo ”. Es la voz del Padre hablando por la boca de Jesús.
Ah pocas familias, ah pocos hogares que dedican el verdadero momento de oración, de meditación, con humildad, fe, confianza, amor y perseverancia. Perseverad siempre en la unión de la meditación. No la pospongáis de ninguna manera, no le deis más importancia a actividades pasajeras o a actividades que si se pueden posponer a la meditación.
Mi Padre me ha enviado hoy a daros esta bella lección y cuando estéis en familia y cuando tengáis vuestro propio nido, seguid esta lección que el Padre os está dando hoy. Implantad en vuestra vida la reunión familiar, dedicada a la oración y a la meditación sincera.
Vendrán tiempos difíciles y vendrán tiempos felices y en todos los tiempos mantened vuestra devoción, vuestra meditación, vuestra apreciación espiritual, no como algo rutinario y mecánico, no como algo que da pereza. Algo sublime, algo que no se pierde en el tiempo, ni en el espacio.
Esta Meditación da sus raíces, da sus frutos, a todos los cuerpos en todas las esferas, en todos los estratos sociales, porque para Dios no hay estrato social, para Dios todos sus hijos son uno solo, así sean los negros de hollín, también son sus hijos.
Ah, hijos reverenciad y dad al Padre y dad a vuestras almas y a la humanidad lo que se merece y sentid en vosotros lo que merecéis. Atesorad y atesorad perlas espirituales, diamantes espirituales, eso sí os lo llevareis cuando debáis desencarnar y debáis pasar de esfera en esfera, de situación en situación a nivel espiritual.
Dadle fortaleza a vuestro cuerpo físico. La meditación da sanación, da salud, da una intelectualidad superior, da una voluntad fuerte, poderosa para las vicisitudes que se os avecinan. Es real, tened en vosotros siempre esta fuente de precaución, de preservación, de asimilación, cuantos beneficios hay para vosotros, para los vuestros, para todas las almas : la glorificación del Padre.
Es verdad que el Padre no necesita nada de nadie, pero vosotros lo glorificáis, lo adoráis y lo amáis. Y el Padre que es todo amor, aumentará vuestro amor. No olvidéis que el Padre siempre os espera, os ama, os ayuda, pero no abuséis de la bondad del Padre, no os pertenece el abuso. No atraséis más vuestra iluminación.
Entre vosotros Arturo.
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